miércoles, 2 de mayo de 2007

Enemigo del buen rollito


La hipocresía nos rodea. Parece que es el comportamiento adulto mejor asimilado por la jauría de mentes infantiles que componen nuestros entrañables círculos sociales.

Las sonrisas que se regalan a diario apestan (jieden, magnífico verbo) a la carne que se va pudriendo entre los dientes de aquellos que hace un instante nos degollaban. Posibles causas raíz: guardar las apariencias o no atreverse a exponer la más absoluta carencia de argumentos, sin reconocer una culpabilidad o una debilidad intrínsecas al individuo que sonríe y destripa.

Me apesta el aliento que me disparan, también el que se lanza sobre otros rostros sin el mínimo pudor. En fin, esto sigue solo su curso, no hace falta continuar hacia delante pese a todo, porque no hay quien lo pare ni queriendo. Seré bueno y miraré hacia otro lado, como si no viera nada; también sé poner sonrisitas, aunque me llegue a doler el flato.

En fin, escueta audiencia: como hablo solo, me permito estos excesos de la catarsis; insultadme por comentario y sabré que no tengo que permitírmelos.

Echadle un ojo a los nuevos links, que valen su peso en Kriptonita (matar a Superman siempre será un buen objetivo).

Viel Spass!

3 comentarios:

Asane dijo...

Es tu blog, puedes insultar si quieres :P. Eso sí, lo de Viel Spass suena chungo.

Íñigo San Sebastián Barja dijo...

Fiera!
Viel Spass es lo único bonito que he dicho en este sitio: "pasadlo bien", más o menos...

Sonia dijo...

Yo venía a insultarte, pero después de ver a Faemino y Cansado en la foto me lo voy a pensar, por si los mosquitos.
Pasaré por aquí de vez en cuando a ver lo que te cuentas, pero de mal rollo, eh? Que aquí, mariconadas las justas, no vaya a ser que me llames "hipróquita" como decía una de mi pueblo.
Chao, fistro!