lunes, 25 de junio de 2007

Los burdeles de la mente son inexplicables (quizá alguien lo entienda)




Envejeceremos juntos y veremos el desarrollo de todas nuestras tristezas compartidas. Seremos testigos de cada traición y estaremos atentos, escuchando como saben sólo los ciegos y viendo todo lo que observan quienes pagan con su vida el mínimo descuido. Puede que nunca nos unan manos ajenas: mejor así. Tendremos sobre la mesa nuestras noches, algún dolor de cabeza, resacas sin guión previo ni destino literario, algún ánimo aunque sea de lucro y sobre todo la presencia. Por todo ello, quedaros cerca a través de los años.


Como dijo un amigo mío que es muy grande (pues todos mis amigos son muy grandes, para qué nos vamos a andar con tonterías), “espérame si me retraso, retrasado”, que no es menester correr para sólo estar a un lado.

4 comentarios:

Sonia dijo...

Esto no será Jorge Vigón, madrugada del viernes al sábado??
Aún tenías fuerzas para hacer fotos a la calle o ya la tenías preparada?
Ah! Eso de "Los burdeles de la mente son inexplicables" tal vez pueda traducirse como "no hay quién entienda a la puta cabeza".
Qué sé ó...
Tal vez sí o tal vez no.

Carmen dijo...

Serán las miserias?

Niños, que me lo paso rebién con vosotros!

Un beso

(aún estoy hecha polvo; las imprudencias se pagan...)

Beixos

Íñigo San Sebastián Barja dijo...

De las miserias y sus opuestos y /as.
Es Jorge Vigón al comienzo de mi calle, pero hace un par de meses (es el fondo de pantalla de mi móvil), en una noche no menos cazallera que la del viernes pasado. Aunque del viernes también tengo foto nocturna: no sé cómo me apañe para sacar un koala silbante nítido (y otro no tanto, pero eso es normal). Gracias por aparecer a ambas duas. Ale, me piro al solaco.

Enrique dijo...

Jefe,
ya veo que te has escuchado el disco y las palabras de mi hermno Puskas.
Te dejo un enlace a las fotos del bolo del otro día con barricada, no sé si me dejará en el blog de la Soni también...
http://blogs.larioja.com/pequena